Así quiere Alemania luchar contra la temporalidad laboral

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No hay televisión en el salón de la casa de Julian. Junto a muebles para el equipo de música, los discos de vinilo y los CD, hay dos estanterías llenas libros. En ellas, sobre los libros que hay dispuestos ordenadamente, reposan encajados otros a la horizontal o inclinados ejemplares de obras de literatura clásica y contemporánea. En la familia de Julian son ávidos lectores. Él tiene 33 años y es profesor en una escuela privada de idiomas situada en Neukölln, un barrio multicultural del sur de la capital alemana. El contrato que le une a su escuela es temporal, de un año de duración.

Para este joven, que no terminó los estudios de germanística en la universidad, su actual trabajo representa un confort máximo en su carrera profesional. Antes encadenó empleos precarios, mal remunerados. “Es mi primer empleo en el que estoy contratado, antes tenía múltiples trabajos en los que ganaba 400 euros al mes, como camarero o en la asistencia a domicilio. Estaba mucho peor. O sea, que he alcanzado un máximo de seguridad y confort. Me siento agradecido”, dice a eldiario.es este amante de la música y la literatura.

Julian acaba de terminar la traducción alemana del libro del filósofo francés Didier Eribon, Retour à Reims (Ed. Fayard, 2011) o Regreso a Reims. Ese volumen versa sobre la transformación del espacio obrero del norte de Francia. El cierre de fábricas y la precarización del trabajo han contribuido decisivamente a que esa región sea ahora un vivero de votos para el partido ultraderechista Frente Nacional (FN).

El Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), para frenar el auge de la ultraderecha en suelo germano, se planteó en su día hacer de la justicia social su tema principal. De ahí que en el acuerdo para renovar la gran coalición entre socialdemócratas y conservadores de la Unión Cristiano Demócrata (CDU) de la canciller Angela Merkel figuren iniciativas como la de luchar contra la temporalidad laboral, un elemento clave en la precarización del trabajo.

En Alemania se estima que el número de personas con un trabajo temporal ronda los 4,2 millones. Es decir, un 12% de la mano de obra germana. Con todo, el mercado laboral teutón goza de una salud envidiable si se comprara con el de otros países europeos. La tasa de desempleo en Alemania está actualmente en un 5,8%. En España, el desempleo afecta a casi 3,5 millones de personas (16,4%), según informaba a principios de mes el Ministerio español de Empleo y Seguridad Social. Hasta el 26,1% de los trabajadores en España tienen un contrato temporal, de acuerdo con datos de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), con sede en París.

Limitar el porcentaje de contratados temporales

Los datos relativos a la temporalidad en Alemania no son baladí. De hecho, según apunta a eldiario.es Daniela Milutin, del sindicato Ver.di – el más importante del sector servicios –, “en el sector público, a nivel federal, el 50% de los contratos nuevos que se firmaron en 2017 fueron temporales”. “De ese 50%, el 39% eran contratos donde no se explicaba el motivo de la temporalidad de forma realmente comprensible”, abunda.

De ahí que en el capítulo de empleo del documento firmado por los líderes del SPD y del partido de Merkel pueda leerse con claridad que, de cara a la próxima legislatura, “se suprimirá el encadenado” sine die de contratos temporales. “Se reducirán las posibilidades para que haya trabajo temporal”, sostiene ese texto. “Limitaciones de contrato temporales sin motivo volverán a ser una excepción, el contrato indefinido volverá a ser la regla general en Alemania”, abunda el documento.

Por eso se plantea ahora la medida de permitir que únicamente el 2,5% de los empleados de las empresas de más de 75 trabajadores puedan tener contratos temporales. La escuela en la que trabaja Julian podría verse afectada por este cambios. “No debemos ser muchos menos de 75”, dice un Julian pensativo. Él no puede estar más de acuerdo con las propuestas sobre temporalidad planteadas en el nuevo acuerdo de la gran coalición. “Sería un buen paso a dar, sin duda”, comenta Julian.

De acuerdo con recientes estudios del Instituto para la Investigación del Mercado de Trabajo y el Empleo, con sede en Núremberg (sureste germano), la aplicación de la regla del 2,5% de trabajadores temporales en las empresas implicaría convertir no menos de 400.000 contratos con fecha de caducidad en contratos indefinidos. Esa cifra es un tercio del total de 1,3 millones de empleados que tienen contratos temporales sin que realmente la empresa pueda alegar un motivo para justificar esa temporalidad. En Alemania, se da la circunstancia que mucho del empleo temporal se enmarca en el sistema educativo.

“De los 4,2 millones de personas con contratos temporales, hay que restar los que están en un programa de formación, porque gracias al sistema de formación dual, hay estudiantes con contratos de trabajo temporales en empresas durante la realización de sus cursos”, precisa a eldiario.es Karl Brenke, investigador del Instituto Alemán para la Investigación Económica (DIW, por sus siglas alemanas). “En el sistema dual, los alumnos ganan tres años de experiencia donde hagan ese trabajo en prácticas, y por lo general, después tienen trabajo”, abunda este experto.

Máximo de cinco años

El acuerdo entre SPD, CDU y su hermanada Unión Socialcristiano de Baviera (CSU) también prevé que los contratos temporales puedan plantearse a los empleados durante un máximo de cinco años. “Nosotros hubiéramos deseado una prohibición general de la temporalidad. Pero el acuerdo de la gran coalición significa que miles de trabajos de contrato temporal se harán indefinidos. Para Ver.di esto es un punto positivo, porque para muchas personas significa una clara mejora de su situación laboral”, sostiene Milutin.

Que las medidas planteadas por socialdemócratas y conservadores se conviertan en una realidad es algo que depende de la militancia del SPD. Los afiliados de este partido participan actualmente en un referéndum interno para validar o no el acuerdo de Gobierno. Los resultados de esa votación se darán a conocer a principios de marzo.

Entre tanto, en la escuela en la que trabaja Julian, él y muchos de sus compañeros encadenan contratos de un año. “Después de 10 meses con un contrato de un año, al final te llega el momento de pensar en que tienes que hablar con la dirección sobre tu la ampliación del contrato. Y uno nunca puede estar seguro de que le vayan a renovar”, expone. “Ha pasado que a colegas de trabajo que llevaban muchos años trabajando con un excelente rendimiento, por motivos como tener una pequeña opinión diferente a la de la dirección, después de tres años, de repente, le dicen: ‘Ciao’.”, abunda.

En su empresa se aplica la norma según la cual, después de encadenar tres contratos de un año, el siguiente paso es que la empresa proponga un contrato indefinido. Pero no siempre es así. “Mis compañeros se preocupan por esto. Yo me siento seguro, pero ese miedo está ahí, porque en todo momento puede pasar que decidan echarte”, concluye Julian.

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Nota: Este articulo fue publicado en el Diario el 23 de febrero de 2018.