“Casi todo lo que sucede está planificado. Muy pocas cosas ocurren por azar” – Coronel Baños.

Por  Esteban Henández.

ENTREVISTA DE “EL CONFIDENCIAL”  A PEDRO BAÑOS.

Es uno de los mayores expertos en geoestrategia y fue jefe de Contrainteligencia del Ejército Europeo. Su nuevo libro describe de modo exhaustivo los juegos de poder contemporáneos

EL Coronel del Ejército de Tierra en la reserva, Pedro Baños fue jefe de Contrainteligencia del Ejército Europeo en Estrasburgo y es uno de los mayores especialistas españoles en geoestrategia. En su libro ‘Así se domina el mundo’ (Ed. Ariel) traza un recorrido honesto, directo y clarificador por la ciencia de la geopolítica en el que pone de manifiesto algunos de los instrumentos habituales de la disciplina, sus debilidades y sus fortalezas. Pero sobre todo, sirve para que abramos los ojos y miremos más allá de las realidades inmediatas, de forma que nos podamos hacer una idea mucho más precisa del mundo en el que vivimos.

PREGUNTA. El libro se inicia con la siguiente frase: “Desde tiempos inmemoriales, los poderosos han intentado imponer su voluntad…”. También hoy. Lo que quizá haya cambiado son los medios.

RESPUESTA. Los poderosos antes nos dominaban de formas más directas. Se conquistaban países, por ejemplo. Hoy nos someten a través de medios indirectos, como la cultura, la manipulación psicológica o la economía. A través de estos recursos y de otros, se potencia al país más afín (es decir, al líder de ese país) y se intenta acabar con el que no lo es. El control es muy exhaustivo, hay miles de personas dedicadas a esta tarea y pocas cosas de las que suceden son no están planificadas por alguien. Hay muy pocas cosas que ocurran por azar. Estos esfuerzos para dominarnos a veces nos ciegan ante cuestiones muy importantes y nos impiden ver la enjundia de lo que está pasando.

Vivimos en una guerra económica permanente y en ella se utilizan las sanciones, los embargos y las grandes instituciones como el FMI o el Banco Mundial

P. Uno de los cambios importantes es el papel que juega el dinero. En otros tiempos era el botín que se obtenía en la guerra mientras que hoy es un arma en sí mismo.

Hay una frase que me gusta utilizar mucho, la de Lenin, que dice que la política no es más la que la expresión concentrada de la economía. Y la geopolítica es la expresión concentrada de la geoeconomía. El componente económico está en todas las guerras, aunque no sea el principal. Pero ahora vivimos en una guerra económica permanente y en ella se utilizan las sanciones, los embargos y las grandes instituciones como el FMI o el Banco Mundial. Por eso China ha creado su propio banco internacional. Ahora se presta dinero no para que te lo paguen, sino para que no te lo devuelvan y así tenerles sometidos a tu voluntad. Fíjate en el caso griego. La UE amenazó a los griegos, y estos hablaron con Putin, que les dijo, no os voy a dar dinero pero sí os voy a ayudar, con energía y de otros modos. Pero ahí hubo una reacción de EEUU a través de la troika, en la que está el FMI, para evitarlo. No olvidemos que a través de la troika EEUU también controla la economía europea.

P. Habla en el libro de la importancia de los medios de comunicación a la hora de establecer las creencias de la opinión pública. Y señala que los periodistas también forman parte de estos juegos estratégicos.

Los medios manipulan de muchos modos, y a veces de manera no intencional. En los medios no hay tiempo para analizar las noticias que llegan. Cuando reciben información de las grandes agencias, que son anglosajonas, la entienden cierta y la publican. Como máximo, la adaptan a la línea editorial del medio. Pero cuando bebes de esas fuentes, que también son interesadas, puedes publicar noticias falseadas. Después hay otros sistemas: hay periodistas españoles a los que se ha expulsado de su medio cuando han acusado a un país de hacer algo incorrecto, y también hay regalos, becas para los hijos, etc. En los cables de Wikileaks se hace mención expresa a los medios que ha comprado Arabia Saudí o en los que ha invertido. Y esto lo hacen la mayoría de países, también los que no son muy potentes. Lo normal es que toda aquella persona que cuente con gran eco mediático esté tocada por algún servicio de inteligencia de algún país. Esto funciona así. Piensa en quién paga las conferencias. En ellas no introducen ninguna voz discordante o alternativa: son siempre los mismos diciéndose las mismas cosas unos a otros. No tienen ningún interés en sí mismas, pero alguien las paga.

Hay informes muy buenos de agentes sobre el terreno que se presentan a los políticos y que estos relegan: las decisiones se toman muchas veces por compromiso

P. Esto que señala de las conferencias va bastante más allá. El hecho de que unos se cuentan lo mismo a otros, de que siempre se dicen lo que se quiere oír es un mal muy extendido. Ocurre en la economía. Y en la inteligencia. Los grandes errores recientes, como el de Libia, tiene que ver con esto, con un entorno muy coagulado en el que todo el mundo dice lo que saben que esperan que diga.

R. Los países europeos vivimos mucho de la inteligencia que nos brindan otros países, y que está diseñada para favorecerlos. También hay informes muy buenos de agentes sobre el terreno que se presentan a los políticos y que estos relegan, porque las decisiones que toman muchas veces son por compromiso con otras potencias. Si lo de las Torres Gemelas hubiera ocurrido en Noruega, nosotros no hubiéramos ido a Afganistán. Nosotros también tuvimos nuestras torres el 11-M y no se nos ocurrió ir a invadir ningún país. Y eso sin contar que 15 de los 19 terroristas eran saudíes y el país que se invade es Afganistán. Muchas de los decisiones que los políticos toman no tienen nada que ver con el asesoramiento de los militares o de la inteligencia. Un ejemplo: hace poco tiempo 60 analistas estadounidenses se plantaron y presentaron un escrito a su gobierno en el que se decía que todo lo que estaban hablando sobre el Estado Islámico y Siria era mentira.

P. Otra de las variantes de nuestra época en el terreno geoestratégico es que las empresas estaban vinculadas a sus países de origen de un modo muy estrecho. Hoy existen grandes empresas, productivas y financieras, que pueden tener intereses diferentes de aquellos países en los que reside su sede.

R. Siempre digo que las empresas las mandan personas y hay mucha diferencia entre que mande una persona u otra. Pero todas tienen su corazoncito y suelen conservar esos lazos con los países. Además, las multinacionales siguen ligadas a los gobiernos, y trabajan al unísono, con el apoyo decidido y enérgico de la diplomacia para conseguir contratos y mercados.

P. Sin duda. Pero aparecen nuevos factores. Por ejemplo: empresas estadounidenses se han deslocalizado y producen en China, que es el gran receptor de todos esos ingresos, y que los está aprovechando para convertirse en una gran potencia. El dinero de las empresas estadounidenses está impulsando al gran enemigo de EEUU. Las firmas salen ganando, porque producen muy barato, pero su país no.

R. Por eso Trump intenta revertir esa realidad y que las empresas dejen de deslocalizarse en China y México, porque ambos son amenazas reales. México es un país que puede ser muy grande en lo económico, y China ha aprendido mucho con la tecnología que les hemos brindado. Los chinos no son buenos inventando pero son excelentes en copiar y mejorar. Por eso Xi Jinping se ofrece como líder del capitalismo mundial, para vender él.

Es comprensible que China pongan los pelos de punta a EEUU y Gran Bretaña. Son los países que han inventado la globalización y los que están perdiendo con ella

P. Además, los chinos cuentan con varias ventajas. Una población enorme, un país disciplinado y una capacidad grande para ir todos en la misma dirección. Desde esa perspectiva, tienen algo de lo que los demás carecen y que les beneficiará mucho en las guerras económicas venideras.

R. Los chinos poseen hechos diferenciales y sustanciales que les dan ventaja: su inmensa capacidad de trabajo, porque su vocación se dirige más hacia el trabajo que hacia el ocio, su capacidad de ahorro y el hecho de que han aprendido la lección de la URSS y saben que no pueden simultanear la apertura económica con la política. Un país de 1.400 millones de personas, si se hacen las dos cosas a la vez, se desmorona. Además, al no existir la oposición y no tener que debatir, porque incluso los sindicatos existen para ayudar a la producción y no a los trabajadores, pueden planificar a largo plazo. El mejor hombre de Estado occidental piensa a ocho años vista, y la gran mayoría tienen solo la vista puesta en las siguientes elecciones. Los chinos están pensando incluso en 2050. Y cuentan con un gran potencial humano, porque entre tantos millones de personas hay gente muy brillante. Si a todo esto sumamos su astucia, que les hará no promulgar su liderazgo hasta que no sean los líderes reales, y su capacidad económica, que les permite comprar países enteros, es comprensible que les pongan los pelos de punta a EEUU y Gran Bretaña. Ellos han sido los inventores de una globalización en la que van perdiendo.

P. La Unión Europea, sin embargo, muestra muchas debilidades. Y desde luego, está lejísimos de la cohesión china.

R. La diferencia notable con la UE es que nosotros somos solo países unidos por la economía, que carecemos de capacidad para adoptar decisiones políticas únicas, como hemos visto con los refugiados, y que tampoco somos capaces de unirnos desde el punto de vista militar y de inteligencia. Europa está perdiendo en la globalización.

Dicen que Rusia pretende debilitarnos. Pero si nos debilitamos nosotros solos… Uno de los países más importantes, el Reino Unido, se ha marchado y el ultranacionalismo está regresando en muchos países. Nos estamos desmontando sin ayuda de nadie y con rapidez. Ahora se hablará del ejército europeo. Ha habido varias iniciativas y ninguna ha prosperado porque falta la voluntad común, que es poner dinero. Y en la diferencia de presupuesto se juega todo, porque quien más pague será quien domine y el resto de la UE participará en misiones militares que favorezcan a quienes pongan el dinero y no al conjunto de la UE.

P. Una de las tesis más manejadas últimamente es que vamos a regresar a medio plazo a un contexto similar al de las dos primeras décadas de 1900, con una Europa disgregada, que se refugiará en las fronteras nacionales y en la que habrá muchas alianzas estratégicas.

R. Una parte importante de la población búlgara está ya mirando a Rusia. Existen una docena de muros instalados en la UE para impedir la llegada de refugiados y hay países que están planteando instalar fronteras físicas de nuevo. Esto podría acabar con nosotros. Y eso si no surge otra crisis económica, más fuerte, que no sería nada extraño. Grecia, que no se recupera, ha vendido el puerto de El Pireo a los chinos, que están apostando fuerte: lo mismo que en la microeconomía compraban los negocios que iban mal, lo está haciendo ahora en lo macro.

La UE está enfrentada internamente en lo económico. Aquí todo el mundo se espía para ver quién vende a quién

Esa es la realidad, y estamos en un contexto en el que no sabemos hacia dónde va a evolucionar una UE que está enfrentada internamente desde el punto de vista económico. Aquí todo el mundo se espía para ver quién vende a quién, no por otra cosa. Pero no paramos de ponernos zancadillas. Tenemos que replantearnos qué vamos a ser. A finales del XIX y principios del XX, las tres grandes potencias mundiales eran europeas; hoy no, y en un tiempo breve ni siquiera habrá un país europeo entre los diez primeros. Es cierto que la UE representa el 25% del PIB mundial, pero perdemos competitividad por nuestras ventajas sociales y laborales.

P. En este punto quizá estamos enfocando mal las cosas. Europa no puede competir con China porque nunca tendrá la capacidad de producir tan barato. Sin embargo, el nivel de vida ofrece una fortaleza, nuestro mercado de alto poder adquisitivo, que estamos desaprovechando. Quien saca partido son los chinos, que con nuestro dinero están creciendo hasta convertirse en líderes mundiales. A lo mejor ir en la dirección de deteriorar más las condiciones sociales es el problema y no la solución, porque hará una UE más débil todavía.

R. El problema es que no vendemos todo lo que podemos producir y que todo apunta a que nos lo van a vender a nosotros. A Madrid llega un tren chino diario cargado de productos y solo vuelve uno cada quince días, y vacío. Y eso que se están poniendo muchas trabas a los chinos, porque si les dejáramos vender todo lo que quisieran a sus precios acabarían con el mercado. Se han abierto en Madrid dos tiempos de móviles chinos, Xiaomi, que son aparatos de primera categoría. China ha comprado la Pirelli y está adquiriendo industrias europeas emblemáticas. Intentó establecerse en Ucrania, como cabeza de puente, y ahora lo ha hecho en Bielorrusia, donde tiene su parque industrial más importante en el extranjero. Si les dejamos, todo lo que se pueda vender lo venderán ellos. Pero tenemos mentalidad liberal y no queremos cerrar los mercados.

P. ¿Cuál será el papel de Rusia en este nuevo contexto? ¿Cree que la relación de la UE con Rusia, dado que provee buena parte de la energía necesaria, debería ser mejor? ¿Nos equivocamos en Ucrania?

R. He abogado por la unión de Rusia con la UE. Si los rusos se hubieran unido con el resto de Europa habríamos sido una gran superpotencia europea, porque ellos tienen energía abundante y nosotros podíamos aportar la tecnología. Con 650 millones de personas, seríamos el gran rival de China y EEUU. Quién ha tenido interés en que esa unión geopolítica no se haya producido es EEUU, porque somos su rival económico. Hay mucho más en juego de lo que se aparenta.

Hay que tener en cuenta que esta Rusia se siente fuerte, no es la de la época de Yeltsin, al que EEUU manejó como a un títere

Cualquiera que supiera algo de la historia de Rusia y de Ucrania era consciente de que Rusia iba a reaccionar. Es como si tienes un amigo al que le cedes algo y cuando dejáis de ser amigos, quiere recuperar lo que es suyo. Esa fue la reacción de Rusia, que incluso me pareció muy prudente. Hay que tener en cuenta que esta Rusia se siente fuerte, no es la de la época de Yeltsin, al que EEUU manejó como a un títere. Putin está consolidando lo que por cultura le corresponde. Al final, quien ha perdido en Ucrania ha sido Europa. Era un mercado cautivo, todo lo que se vendía allí de lujo era alemán, de modo que no había necesidad de forzar la máquina. Además, Yanukóvich había llegado al poder a través de unos comicios legítimos, pero parece que cuando su elección coincide con los intereses de los poderosos, el pueblo es sabio, y cuando no lo cambiamos. He conocido a militares ucranianos que eran rusos: cuando llevaban tres años viviendo en una tienda de campaña en Ucrania les han preguntado que si querían formar parte de su ejército han contestado que sí, pero son de origen ruso. En este asunto, no estamos entendiendo la Historia.

P. ¿Qué futuro le espera a España?

R. Nos hemos quedado al margen y no significamos gran cosa en el contexto internacional. Tenemos, eso sí, muy buena imagen, nos tienen por cumplidores, no somos vistos con recelo por nadie ni hemos cometido errores. Hemos participado en las operaciones de paz y sólo hemos recibido muestras de cariño y respeto. Pero somos pillos en lo táctico y quijotes en lo estratégico. España ha participado en todas las misiones de la UE, otros países no, y han sacado más beneficios. Al margen de eso, y de nuestro peso económico, nuestro mayor activo es el valor humano de nuestra sociedad. Hemos sabido reaccionar muy bien ante el terrorismo y tenemos una población creativa que ha sabido salir de las dificultades. Y a pesar de todo, de nuestros problemas sociales, cada vez que salimos al extranjero, donde a veces nos miran por encima del hombro, demostramos nuestra capacidad de trabajo y nuestro talento. Lo que hacen falta son buenos líderes, que crean de verdad en unas políticas de Estado a largo plazo, igual que las tienen Francia o Alemania, y que no sean simples armas arrojadizas. 15.11.2017 .

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Nota: Este articulo fue publicado en el Diario Other News el 15 de noviembre de 2017.