LA REVOLUCIÓN DE OCTUBRE Y LA LECTURA RUSA DE MARX

Por: Esteban Valenti.

Este año se cumplen cien años de la revolución rusa, la revolución de los bolcheviques de octubre (noviembre) de 1917. Es un acontecimiento que por su importancia, por el impacto que produjo en la organización de las sociedades en el mundo, por su efecto en las ciencias sociales y en la lucha política reclama, merece dedicarle atención y análisis. Seguramente se escribirán muchos nuevos e importantes aportes.

No necesito aclarar que durante 28 años fui un férreo defensor y promotor del marxismo-leninismo y por lo tanto apoyé sin mucho espíritu crítico, todo el proceso de la revolución de octubre, inclusive sus marchas contramarchas y sus polémicos personajes. Vengo de ese mundo.

Pretendo en este caso analizar la influencia definitoria, fundamental y transformadora que tuvo la lectura “rusa” de la teoría de Carlos Marx y su transformación con un complejo y duro proceso en una doctrina oficial, el marxismo leninismo. No tengo idea cuales son los partidos que hoy en día siguen proclamando su apoyo a esta doctrina. Nosotros en Uruguay la apoyamos, la defendimos y en algunos casos intentamos aportar, a través de algunos de nuestros principales dirigentes de esos años, visiones e interpretaciones. Nunca nos salimos de lectura rusa.

Las ideas, la ideología no flotan en el aire, no son una inspiración, son el resultado de complejos procesos materiales y culturales y de su tiempo. Siempre es bueno recordarlo.

Estos temas, en estos tiempos “express” pueden parecer áridos, pero siempre se debe considerar que estas ideas, sus diversas interpretaciones, sus prácticas y las organizaciones que las invocaron y las llevaron a la práctica influyeron sobre la vida y la muerte de muchos millones de personas y en cierto sentido de la marcha del mundo.

Carlos Marx, que siempre rechazó que existiera el “marxismo” fue un fue un filósofo, economista, sociólogo, ? periodista, un intelectual y militante comunista prusiano de origen judío. Su vasta obra expresa estas disciplinas que estudiaba en forma permanente. Sin duda junto con Federico Engels fueron los creadores del llamado pensamiento socialista científico y en el plano político del movimiento comunista, expresado en la 1era Internacional.

“Marx es normalmente citado, junto a Émile Durkheim y a Max Weber, como uno de los tres principales arquitectos de la ciencia social moderna,? y ha sido descrito como una de las figuras más influyentes en la historia de la humanidad, en 1999 una encuesta de la BBC fue votado como el “mayor pensador del Milenio” por personas de todo el mundo.” Wikipedia.

Por su parte Engels, también prusiano y a pesar de haber cursado en forma brillante el gimnasio de Elberfeld -uno de los mejores de Prusia – no concluyó sus estudios y se dedicó a estudiar y a practicar la actividad mercantil en la fábrica textil de su familia en Bremen. Eso no le impidió ser el directo colaborador de Marx en la elaboración de su obra, haber hecho aportes importantes a una determinada concepción filosófica, sociológica, económica y sobre todo política. Además de ser un brillante periodista, especialmente en temas militares. Sus crónicas sobre diversos conflictos bélicos fueron muchas veces atribuidas a destacados militares.

Los primeros contactos entre Marx y Engels no fueron fáciles. Se produjeron en la redacción Rheinische Zeitung. Marx no aprobaba los artículos extremistas de los intelectuales radicales entre los que se encontraba Engels. Con el tiempo construyeron además de una muy provechosa colaboración intelectual y política, una gran amistad.

?Esta larga introducción es para recordar que la base ideal y política de la revolución de octubre fue la obra de Marx y de Engels.

Lenin, que tiene poco que ver con el leninismo, y es que en vida, Wladimir Ilich Ulianov, nunca lo conoció ni aceptó, él hizo su aporte en dos planos: desde la historia política y social y desde la cultura de Rusia de principios del siglo XX y en contacto con los movimientos socialistas y revolucionarios en Europa. Pero es notorio que la influencia rusa en su obra es determinante. Es la base de la “lectura rusa” del socialismo.

Esa particular lectura chocaba de manera frontal con las corrientes socialdemócratas del resto de Europa, aunque todos los partidos, inclusive los bolcheviques se llamaran socialdemócratas.

La vida política, la estructura social, el peso de los sectores obreros e intelectuales era totalmente diferente en la rusa zarista y absolutista, sumergida en el oscurantismo de la iglesia ortodoxa, con la mayoría abrumadora de su población activa y productiva compuesta por campesinos analfabetos que vivían en condiciones semi feudales o feudales y el resto de los grandes países de Europa.

Sin la 1ª guerra mundial que convocó a las armas a millones de esos campesinos analfabetos y por lo tanto los sacó del embrutecimiento solitario del campo ruso, nunca se podrían haber generado las condiciones para la revolución, la influencia de los bolcheviques y de otras formaciones socialistas en esa enorme masa social.

A comienzos de la Primera Guerra Mundial el Ejército Imperial Ruso contaba con 1.350.000 integrantes, que tras la movilización llegaron a ser 5.338.000 personas. Hasta 1918 (paz de Brest-Livostk) las bajas militares rusas fueron de 2.000.000 de muertos y 1.500.000 de civiles. Rusia fue el país que tuvo el mayor número de muertos en todo el conflicto. Lo mismo sucedió en la 2da Guerra Mundial.

El camino ruso hacia el socialismo tenía obligatoriamente diferencias fundamentales con otras experiencias europeas y en cualquier otra parte del mundo. Un teórico y práctico fundamental, Lenin y un amplio y bien nutrido grupo de intelectuales revolucionarios con profundas diferencias entre ellos. Estaban transitando un camino totalmente desconocido, en el país más grande del planeta, con decenas de nacionalidades, con un desarrollo industrial y en general productivo muy básico y rodeado de enemigos. E hicieron la revolución.

Aún con un ojo puesto fuera de Rusia, releyendo algunos de los principales textos de esa época, es notorio que las diferencias, por ejemplo entre Lenin y Rosa Luxemburgo, surgen de manera muy clara de experiencias absolutamente diversas en todos los terrenos.

El principal aporte de Lenin a una mirada internacional fue sin duda “El imperialismo fase superior del capitalismo”. Merece un análisis particular.

Solo en Rusia se pudo concretar esa revolución, incorporar de un salto colosal a decenas de millones de campesinos y obreros analfabetos a la construcción de otra forma de propiedad de los medios de producción y distribución y a formas nuevas de la estructura política, los soviets. Los otros intentos fracasaron en pocos meses. (Alemania y Hungría e intentos en el norte de Italia).

Terminada la guerra civil en Rusia se pudieron formular algunas interrogantes sobre el camino económico y el bloque social y cultural de la marcha de la revolución. La Nuevo Política Económica, la NEP, no fue solo una profunda revisión crítica de los aspectos económicos aplicados hasta ese momento, sino de los métodos, de las relaciones sociales y por lo tanto políticas. Era tarde y se murió Lenin.

La cuestión del Estado fue siempre fundamental para Marx y Engels, como se expresa en “El origen de la familia, la propiedadprivada y el Estado” de Federico Engels y “El 18 Brumario de Luis Bonapartede Marx. La lectura más rusa de toda la obra de Lenin es sin duda “El Estado y la revolución”

José Stalín no fue un accidente, una infeliz combinación de circunstancias, fue la emergencia desde el fondo de la propia historia y de la sociedad rusa, desde su periferia, desde lo más atrasado ideológicamente e intelectualmente. Todos lo reconocemos por su brutalidad y sus asesinatos masivos, pero no siempre lo analizamos por la capacidad que tuvo para unificar una nación extremada, darle nuevamente un “padrecito” y ponerla en pie a cualquier precio. Incluso el de hacer nacer el marxismo leninismo, como la frontera divisoria para todos los nuevos y viejos partidos socialistas y comunistas. Logró imponerlo a través de la 3era Internacional pero su dominio se prolongó incluso mucho después de la muerte de Stalin en 1953, con una lectura rusa del pensamiento de Marx y del socialismo.

Stalin tampoco es un accidente dentro del partido bolchevique, con sus excesos su asenso se basa también en la lectura rusa de Marx y en particular en su capacidad de interpretarla en el juego de las fuerzas internas al partido y al Estado ruso emergente de la revolución. En su obra de transformar el estado en una gigantesca maquinaria burocrático-policial-militar es la negación más absoluta del pensamiento sobre el Estado de Marx y Engels.

La estatización total de los medios de producción y cambio y de todos los resquicios de la vida económica, social, cultural, científica solo fue posible en Rusia, por su propia historia anterior y se transformó en teoría rectora a nivel del “socialismo real” en cualquier latitud. Cuanto más estatal, más socialismo. Fue el triunfo total de la lectura rusa.

Que alguien me encuentre una cita de Marx donde, en sus obras fundamentales su definición de socialismo es la estatización total, inclusive de la vida política y cultural. No es una discusión intelectual e inútil, todavía hay gente que a veces sin hacerlo de manera explícita considera que esa estatización es la expresión del avance revolucionario. Aunque en China, en VietNam y ahora en Cuba por ejemplo, hace tiempo que están totalmente de vuelta de ese modelo teórico y práctico.

Otro frente de profundas diferencias

Marx basó su teoría de la revolución socialista en el principio fundamental de que “la emancipación de la clase obrera debe ser obra de la clase obrera misma”. Marx sostuvo este punto de vista durante todos sus cuarenta años de actividad política y se enfrentó a los confiaban en la acción determinante de una minoría ilustrada de los revolucionarios profesionales para liberar a la clase obrera (como Buonarotti, Blanqui y Weitling).

Marxcreía que al principio, el movimiento de la clase obrera sería inconsciente y desorganizado, pero, con el tiempo, a medida que los obreros fueran ganando experiencia en la lucha de clases y el funcionamiento del capitalismo, se iría volviendo cada vez más conscientemente socialista y organizado democráticamente por los propios obreros.

Lenin en “Qué hacer”, escrito en 1901-2, afirmó. “La historia de todos los países muestra que la clase obrera, exclusivamente por sus propios medios, es capaz de adquirir sólo consciencia sindical, es decir, la convicción de que es necesario unificarse en sindicatos, combatir a los patrones y luchar por que el gobierno apruebe la legislación laboral necesaria, etc. La teoría del socialismo, sin embargo, nació de teorías filosóficas, históricas y económicas elaboradas por los representantes de las clases adineradas, los intelectuales

La consciencia política de clase sólo puede llevarse a los obreros desde fuera de la lucha económica (sin la lucha económica), desde fuera de la esfera de relaciones entre los trabajadores y sus patrones”(p. 133).

“El movimiento espontáneo de la clase obrera por sí solo es incapaz de crear algo más que el sindicalismo (al que inevitablemente crea), y los políticos sindicalistas de la clase obrera son precisamente los políticos burgueses de la clase obrera” (pp. 159-60).

De estas definiciones se deriva toda la teoría del partido, de los revolucionarios profesionales y el segundo y fundamental punto del triunfo de la lectura rusa de Marx en el movimiento comunista.

Para finalizar una cita de Marx:

“Los hombres hacen su propia historia, pero no la hacen a su libre arbitrio, bajo circunstancias elegidas por ellos mismos, sino bajo aquellas circunstancias con que se encuentran directamente, que existen y les han sido legadas por el pasado. La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos. Y cuando éstos aparentan dedicarse precisamente a transformarse y a transformar las cosas, a crear algo nunca visto, en estas épocas de crisis revolucionaria es precisamente cuando conjuran temerosos en su auxilio los espíritus del pasado, toman prestados sus nombres, sus consignas de guerra, su ropaje, para, con este disfraz de vejez venerable y este lenguaje prestado, representar la nueva escena de la historia universal” (Carlos Marx El 18 Brumario de Luis Bonaparte).

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Nota: Este articulo fue publicado en el Diario Other News  el 9 de noviembre de 2017.