Rafael Correa: “Uruguay es el mejor país de Latinoamérica, y es de izquierda”

Por: Gustavo Carabajal.

Nos advirtieron que es muy riguroso con la puntualidad, y pudimos constatarlo. La entrevista con LA REPÚBLICA estaba fijada para las 11:50 y, media hora antes, su encargado de prensa se aseguraba por teléfono de que estábamos cerca de la Ciudad Vieja.
Exactamente a la hora prevista,  sonriente (por el veranillo con que lo recibió Montevideo)y con una taza de café esperándolo, Rafael Correa, se sentó en un sillón del primer piso del hotel Columbia para contestar la primera pregunta.
Directo, responde sin preámbulos, va al grano desde la primera oración y no evade ningún tema. Habló de la corrupción, de la nueva derecha, de los grandes medios como el mayor enemigo de los gobiernos progresistas, de Brasil, Venezuela, Cuba, Chávez, y de su amigo el “Pepe” Mujica. Para el último dejó a Donald Trump “un mono con navaja que preside la potencia más poderosa de la historia”.

-Dicen que ha muerto el progresismo. 
– (Sonríe y se toma unos segundos) ¿Y si ha muerto, porqué están tan asustados y gastando tantos recursos para impedir el éxito de los gobiernos progresistas? No, no ha muerto. Hay procesos muy exitosos, como Ecuador y Bolivia. Y si bien ahora hubo problemas en Venezuela, antes de Chávez ¿quien hablaba de ellos?, nadie. Porque toda la plata de ese país estaba en condominios en Miami.

-Pero, hubo retrocesos…
-Sí, hubo retrocesos en los últimos tiempos, pero depende con que se lo compare. Si lo comparas con 2009 cuando de diez países sudamericanos, ocho incluyendo a Paraguay por primera vez en la historia, tenían gobiernos de izquierda, claro que se ha retrocedido. Pero si se compara con el 98, antes de que Chávez ganara las elecciones en Venezuela, cuando todos los gobiernos eran de derecha, todo era neoliberalismo, no había alternativa, y era el fin de la historia; estamos mucho mejor que antes. Así son los procesos históricos. Se avanza y puede haber un retroceso. Pero, nunca se vuelve al punto original, y luego se retoma el avance.  América Latina ha avanzado, y ahora tiene un cambio de época, no una época de cambio.

-¿Pueden volver los gobiernos neoliberales?
Nuestros pueblos no permitirán que el pasado regrese. Y menos ahora, que hay muy buenas perspectivas para gobiernos progresistas, lo acaba de demostrar Ecuador. Y también el fracaso clamoroso de Temer y su derecha en Brasil.

-Sin embargo, los grandes medios asocian la izquierda con fuertes fracasos.
Muchas veces, lo que se presenta como ciencia, son operaciones multimillonarias de marketing ideológico, realizadas sobre todo por organismos como el Fondo Monetario o el Banco Mundial, pero también por parte de ciertas universidades y la supuesta academia. Por ejemplo, se nos dice que el país más exitoso de América Latina se llama Chile y eso es falso. Claro, Chile es neoliberal, y eso es parte del marketing ideológico. En realidad, el país más exitoso de América Latina se llama Uruguay, con un gobierno de izquierda desde hace doce años. Uno de los países con más alto nivel de vida, y sobre todo con mayor justicia social. Pero esto no hay que decirlo, porque no le sirve a la derecha en su propaganda ideológica. Los gobiernos de izquierda han sido sumamente exitosos.

-¿El triunfo electoral en Ecuador permitió evitar la debacle progresista en la región?
A la elección ecuatoriana se la comparó, y creo que acertadamente, con la Batalla de Stalingrado, que fue el quiebre de la Segunda Guerra Mundial, cuando el Ejército Rojo paró al Ejército nazi y comenzó la contraofensiva, se derrumba el frente oriental, y empieza la derrota de la Alemania nazi.

-Si se perdía en Ecuador, ¿era el fin de un ciclo?
Yo no creo mucho en ciclos, pero si había victorias recientes de esa derecha, democráticas en Argentina, golpistas en Brasil, democráticas cuando Evo pierde el referéndum, entonces Ecuador demostró que no se trata de un cambio de ciclo, y que haciendo las cosas adecuadamente los gobiernos progresistas pueden continuar.

¿Hay una nueva derecha?
Hubo avances de la derecha continental, democráticos como en Argentina, o por la fuerza, como en Brasil. Es otra derecha, ya no aquella fuerza aturdida de inicios del siglo XXI, derrotada en forma consecutiva, que no encontraba un discurso único, que no encontraba una estrategia. Desde hace un par de años es una derecha articulada nacional e internacionalmente, con estrategias, con discurso monolítico, con tácticas comunes, por ejemplo, lo mismo que le están haciendo a Brasil nos lo quieren hacer en Ecuador, utilizando la corrupción como instrumento de ataque político, vinculándola con el Estado. El Estado es el corrupto, aunque el corruptor sea privado. Y vinculan ese mensaje con los gobiernos progresistas con el apoyo de la prensa mercantil y mercenaria. Es otra clase de derecha la que estamos enfrentando y ha tenido avances, por eso la elección en Ecuador ha sido tan crucial.

Pero es innegable que hubo graves casos de corrupción.
La nueva arma para atacar a los gobiernos progresistas es la corrupción. El caso Oberdrecht por ejemplo, también se dio en Colombia, sin embargo de eso no se dice nada. Pero con nosotros resulta que todo ha sido corrupto, y que hubo una dictadura, sin división de poderes, y por eso no se ha podido fiscalizar. Todas mentiras, ya no existe esa corrupción generalizada, institucionalizada, que encontramos cuando iniciamos nuestros gobiernos. Eso ya no existe. Antes, cuando uno entraba a un país le pedían dinero hasta para pasar migración, o para sacar una cédula, eso ya no existe. Las telefónicas, el negocio más rentable del mundo, perdían centenares de millones de dólares y ahora ganan miles de millones.

¿Es imposible evitar la corrupción que todavía queda en el sistema?
Queda lógicamente una corrupción focalizada. ¿Cómo se controla a un pillo que recibe de un corruptor privado un depósito en una cuenta secreta en un paraíso fiscal?. Hasta el Papa ha dicho que en el Vaticano hay corrupción.
Pero manipulan para hacer creer que la corrupción es patrimonio de lo público y que no hay corruptos privados, aunque a la corrupción la ha manejado siempre el sector privado y ha hecho caer a funcionarios venales públicos, inducidos por ellos.
Hacen creer que la corrupción es solo patrimonio de los gobiernos de izquierda, cuando les pasa a todos, pero exacerban cuando compromete a un gobierno progresista. Nadie puede decir que ha eliminado la corrupción. Lo importante es que cuando se detectan estos rezagos de corrupción, hay que aplicar todo el peso de la ley, investigar y sancionar a los culpables. Y es exactamente lo que estamos haciendo.

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Nota. Este articulo fue publicado en el Diario República de Uruguay el 25 de junio de 2017.