Una cooperativa para frenar las injusticias laborales de Deliveroo y Glovo

Por: Alejandro Tena.

Varios exrepartidores de los gigantes de la economía colaborativa han decidido montar su propia empresa de reparto, basándose en una oferta de trabajo ético y ajustado a la demanda.

Después de que Deliveroo y Glovo se situaran en el ojo del huracán por la creciente movilización de sus trabajadores a causa de las pésimas condiciones laborales, varios exrepartidores de estas plataformas han decidido constituir una cooperativa de reparto, con la intención de dignificar el sector de la ciclomensajería.

Cansados de pedalear para los gigantes de la economía colaborativa, los líderes de la iniciativa, han decidido “fijar sus propias normas y crear un empleo ético pero que a la vez pueda competir con las grandes empresas”, explica a Público Eve Llagostera, uno de los precursores.

De momento la cooperativa cuenta con 13 miembros en Barcelona y otros tres en Madrid y su crecimiento vendrá determinado por la demanda. “Lo que no queremos es caer en las formas de contratación masiva de las grandes empresas”, comenta Llagostera.

La cooperativa aún no tiene nombre, pero esperan que pueda salir a la luz “a finales de enero o inicios de febrero”

La iniciativa parece arriesgada, por ello los precursores de la cooperativa piden cautela y tiempo. Según cuentan a este diario, el proyecto no saldrá a la luz de forma definitiva hasta “finales de enero o inicios de febrero” y de momento esperan ir lanzando algunos pilotos de prueba en algunos barrios de Barcelona.

Llagostera era uno de los portavoces de la plataforma Ridersxderechos que fue despedido por Deliveroo después de las huelgas del pasado mes de julio, acusándole, sin ningún tipo de prueba, que había trabajado bajo los efectos del alcohol.

 Tanto Deliveroo como Glovo son empresas que ofrecen un servicio de reparto, basado en un modelo de gig economy, es decir, economía de los pequeños encargos. La empresa,funciona, en la teoría, como una plataforma de mediación entre los restaurantes y los clientes que realizan el pedido. Para ello cuenta con una extensa red de repartidores que se bregan en régimen de autónomos, ofreciendo sus servicios a la empresa y llevándose una comisión por cada pedido entregado.
Los repartidores han denunciado en numerosas ocasiones su condición de falsos autónomos

Los repartidores o riders (así los denomina Deliveroo) se consideran falsos autónomos ya que todas las condiciones laborales dependen directamente de las empresas. Tal y como se informó en este diario, los trabajadores no tienen libertad absoluta para fijar sus horarios y precios por servicio, en tanto que la comisión que se llevan por pedido queda fijada de forma estricta y cerrada por la empresa.

Las escasas ganancias y la precariedad que ofrece este sistema propicia que muchos de los repartidores se vean obligados a pluriemplearse, trabajando para varias de estas plataformas de reparto. Esta situación llevó a muchos trabajadores de Deliveroo a la huelga durante el pasado verano, exigiendo que el pago por sus servicios se base en las horas que cada repartidor trabaja y no en pequeñas comisiones por pedido entregado.

La iniciativa, a simple vista arriesgada, no es la primera en el ámbito de la ciclomensajería. Los precursores saben que competir contra gigantes como Deliveroo, Glovo, Just Eat o la recién nacida Uber Eats, es imposible, pero han puesto sus ojos en otros proyectos como Trébol Ecomensajeros o Cleta que abogan por un modelo laboral ético y sostenible.

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Nota: Este articulo fue publicado en el Diario Público el 10 de diciembre de 2017.