Una invitación radical para América latina : “El desarrollo del subdesarrollo” Legado de André Gunder Frank

Por:  Felipe Antunes de Oliveira.
Comentado por:  Rafael Urriola.

En septiembre de 1966 la prestigiosa revista norteamericana Monthly Review publicó el artículo de André Gunder Frank (en la foto) “el Desarrollo del subdesarrollo”. En la época existía una versión en castellano de Monthly Review que tradujo esta versión (Año V, No 46/47 enero-febrero, 1968) que provocó un formidable debate acerca del rol de las llamadas burguesías nacionales en el desarrollo de los países latinoamericanos. Esto fue reconocido como un aporte esencial a la teoría de la dependencia que tuvo a los más prestigiosos intelectuales del cono sur en el Centro de Estudios Socioeconómicos de la Facultad de Economía de la Universidad de Chile.  Ruy Mauro Marini, Theotonio dos Santos, Vania Bambirra, Tomás Vasconi y el mismo Frank fueron profesores de esta Facultad durante varios años.

A poco más de 50 años, la publicación –dice Antunes de Oliveira-  “sigue iluminando algunos aspectos de las luchas y deficiencias recientes entre los gobiernos de centroizquierda de América Latina”. Persiste la idea de que los países desarrollados son el espejo de lo que los hoy llamados emergentes llegarán algún día. Empero, el estilo de desarrollo y los nichos de mercado son diferentes para unos y otros lo que ha mantenido las desigualdades a nivel mundial sin perjuicio de que hay fenómenos que rompen con este paradigma como los llamados países BRICS.

Frank propuso en los 60 una nueva agenda de investigación, basada en cinco hipótesis originales: (1) el desarrollo en los países y regiones periféricos está “limitado por su estado de satélite”; (2) las regiones periféricas “experimentan su mayor desarrollo económico … cuando sus lazos con sus metrópolis son más débiles”; (3) las regiones más subdesarrolladas son exactamente aquellas “que tenían los lazos más cercanos a la metrópoli en el pasado”; (4) Las grandes propiedades agrarias de América Latina (el “latifundio”) se formaron desde el principio como “empresas comerciales”; Y (5) el carácter “semi feudal” y arcaico  de los latifundios son realmente los sobrantes de las economías regionales en descomposición integradas en el mercado capitalista internacional.

En 2017, destaca Antunes de Oliveira, “es claro que algunas de estas proposiciones han madurado mejor que otras”. Probablemente lo de feudal ya no cabe en los análisis pero las tres primeras hipótesis parecen tener vigencia. A diferencia de la época de Frank que se planteaba la alternativa de subdesarrollo o revolución, hoy la alternativa se visualiza más bien entre neodesarrollismo y neoliberalismo, afirma Antunes.

Algunos de los “dependendistas” de la primera época como Fernando Henrique Cardoso, abandonaron estas ideas especialmente cuando éste llega a la Presidencia de Brasil (1995-2002). No obstante el nuevo ciclo “neo desarrollista” quizás ha sido eficiente en la reducción de la pobreza pero no en cuanto a desarrollo. Este surge después de un desmantelamiento del desarrollismo de la última mitad siglo XX (privatizaciones, desregulaciones y aperturas comerciales irrestrictas) y la instauración del neoliberalismo.

Los cambios en los gobiernos de la región hacia el centroizquierda desde los primeros años del siglo XXI anunciaban un desarrollo más equitativo, sustentable y soberano, dice Antunes, Sin embargo, el crecimiento en esta década (3,9% en promedio en A. L.) se basó en la demanda externa de materias primas (productos agrícolas y minerales). Lo concreto, es que lo que sucede no es diferente a lo que Frank señalaba hace 50 años, concluye el artículo.

Tal como entonces, un cambio en las condiciones internacionales de los precios de los commodities que exporta A. L puede generar impactos dramáticos en las situaciones locales.

“Pareciera que hoy estamos atrapados entre el neoliberalismo y el neo desarrollismo”. La crisis de los últimos nos revierte hacia los primeros. La tarea de reimaginar los horizontes revolucionarios –concluye Antunes-  en una época de triunfo del neoliberalismo requiere el mismo tipo de audaces respuestas a las narrativas dominantes del desarrollo que Frank llevó a cabo hace cincuenta años. Con la creciente crisis de las formas elitistas de la producción del conocimiento que se ha observado en el último medio siglo, ahora está claro que la invitación de Frank debe extenderse más allá de los círculos intelectuales del Sur global, para incluir a los movimientos sociales y nuevas formas de movilización desde abajo.

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Nota: Este articulo fue publicado en el portal Revista Pimera Piedra el 28 de mayo de 2017.