“Uruguay soporta una presión muy dura contra la negociación colectiva”

Publicado en: Diario República. 

ENTREVISTA CON EL SECRETARIO GENERAL DEL SUNCA OSCAR ANDRADE.

Para los empresarios la ultraactividad de los convenios “es un veneno”, y se pretende instalar la lógica de que los beneficios adquiridos a lo largo de la relación laboral caducan al terminar el convenio.

“Atacar la negociación colectiva en este aspecto así como limitar el derecho al conflicto implica favorecer los intereses de quien ya está fortalecido por su propia situación económica”, manifestó.

La reforma laboral recientemente implementada en Brasil está instalada en la agenda política neoliberal de la derecha latinoamericana, opinó.

Brasil es un país continente, un tercio de la población de América Latina -200 de los 600 millones de latinoamericanos viven en Brasil, lo que por su alcance hace aún más “duro”, y presiona a la baja de las condiciones laborales de todo el continente.

En Argentina se vive un proceso similar, y la línea periodística preponderante sostiene que son las medidas que la economía necesita. En su opinión “se instala el sentido común allí donde el interés de los grandes grupos económicas se asocia fácilmente con el interés del país”.

También “he escuchado decir que Temer es un corrupto, no tiene popularidad, se salvó del juicio político comprando votos, pero está tomando las medidas que Brasil necesita. Y como si estas fueran liquidar la negociación colectiva, bajar el salario mínimo, que las embarazadas puedan trabajar en condiciones insalubres, increíblemente se instala con una fuerza muy importante este sentido común.

Hoy día, continuó el dirigente, el cambio tecnológico y lo moderno se asocian a las relaciones laborales del siglo XIX, cuando era casi una lógica comercial y el trabajador se defendía individualmente como podía. Con esta situación en la región, prácticamente “se retrocede cien años, lo que supone un enorme riesgo para Uruguay”.

La realidad nacional

En nuestro país se escucha insistentemente el reclamo de las cámaras empresariales que pretenden “atacar” elementos centrales de la negociación colectiva. Explicó Andrade que la ultraactividad de los convenios “es un veneno” para la negociación colectiva, y se pretende instalar la lógica de que los beneficios adquiridos a lo largo de la relación laboral caducan al terminar el convenio, lo que pone a los trabajadores en condición absolutamente desfavorable. “Atacar la negociación colectiva en este aspecto así como limitar el derecho al conflicto implica favorecer los intereses de quien ya está fortalecido por su propia situación económica”, manifestó.

En este escenario regional Uruguay se ha mantenido al margen pero “soporta una presión muy dura”.

En referencia a la ultraactividad de los convenios, Andrade explicó que los problemas laborales hoy tienden a que desaparezca, por ejemplo, el 2% que el trabajador logró de presentismo. Se interrogó si no se contara con negociación colectiva: ¿hubiéramos pasado de tener 20 mil trabajadoras domésticas a tener 60 mil en la seguridad social? ¿La baja de la siniestralidad se hubiera dado sin negociación colectiva?

Para Andrade “los problemas más graves del país no están donde hay negociación colectiva, sino donde el sindicalismo es más débil, parecería que la agenda laboral está colocada al revés.

En su opinión se ha instalado una lógica que ve los derechos laborales como el gran problema, cuando en realidad es un avance de las democracias. Lo remarcó el director de la OIT al sostener que “Uruguay es uno de los países que más avanzó en las mejoras para los trabajadores en la última década”. Sin embargo, está en el banquillo de los acusados.

“Hay sectores empresariales que les cuesta asumir relaciones laborales civilizadas y no aceptan que la trabajadora doméstica reciba aguinaldo o los trabajadores de la zafra de la naranja se movilicen para que les paguen en fecha”.

La agenda no está agotada

Consultado si es suficiente el avance en derechos alcanzado por los trabajadores, expresó que “mucho hemos avanzado, y es justo decirlo. Somos los trabajadores con mayor cobertura de América latina. Se avanzó en salud laboral, con la ley del servicio doméstico, de las tres leyes que protegen al trabajador rural, incluido la ley de responsabilidad empresarial.

Sin embargo, no está agotada esta agenda, y Uruguay tiene que abordar desde el punto de vista de los derechos humanos la circunstancia de las personas con discapacidad. Tenemos que dejar de pensar en el sujeto de caridad para entender que, si solo un 32% de las personas con discapacidad termina la escuela, es porque hay un sistema que las excluye, y reivindicamos el derecho de las personas con discapacidad al trabajo.

La inversión extranjera es vital para el país, ¿cómo ve el tema de UPM?

Recién se está en una primera etapa de la discusión para una decisión que se tomará dentro de 2 años. Cómo PIT-CNT no vamos a ir a negociar pensando que “sin usted, me muero”. De hacerlo así no sería negociación sino concesión. Ninguna inversión nos hace tocar el cielo con las manos.

Con respecto a UPM el aspecto sindical han sido tensas las relaciones, con respecto a los temas de formación profesional, lo mismo que en las negociaciones anteriores, lo mismo que con respecto a la salud laboral, a alojamiento de los trabajadores, mano de obra local. Ojalá logremos todos los avances que conseguimos en las plantas anteriores.

Año preelectoral, ¿cómo lo ve?

La izquierda debería pararse y decir estos son los resultados por elegir un camino diferente al neoliberalismo. Uruguay debe hacer esa mirada global y saber que tiene que transformar su sistema de seguridad social sobre todo para atender la seguridad de los niños, que están en los sectores más vulnerables.

Hay una seña de identidad y orgullosamente debemos incrementar con sistemas como el de Cuidado, Uruguay Crece Contigo, las políticas del Mides, porque la profundización de los cambios implica hacernos cargo de las desigualdades que el sistema, y que existe gracias a ellas. Y no se trata de una opción asistencial sino política, de identidad y de proyecto popular.

El reclamo de las Cámaras y el apoyo internacional

Las cámaras empresariales lograron colocar detrás de su planteo a la “International Exchange of North America (IENA), la internacional mundial de empresarios. La IENA es una global muy poderosa, y señala que por primera vez en la historia de la OIT, se denuncia a un país por violentar libertades sindicales de los empresarios, al referirse a nuestro país. Hasta el día de hoy “la comisión que estudia los casos de los países en “lista negra” refiere a condiciones muy dramáticas, y a sindicatos que han sido violentados.

“Que el caso uruguayo entre ahí es realmente increíble. La OITtratará el caso uruguayo porque justamente esa poderosa organización mundial de empresarios se solidarizó con las cámaras de Comercio e Industria de Uruguay y asumió el planteo como propio”, explicó el dirigente.

La OIT no es neutra -es una instancia de Naciones Unidas- y está integrada por empresarios, trabajadores y gobiernos, y cuando hay un número importante de países de corte neoliberal terminamos en una lista negra lo que implicará una serie de sanciones comerciales que lo colocan al país en una situación complicada y de mucha presión desde el punto de vista internacional.

Protección al trabajo

Para Andrade el despido no puede ser libre y pone un ejemplo: si una empresa toma la decisión política empresarial de despedir a la mujer que se embarace tiene que pagarle un despido especial, pero eso no significa que el trabajo esté protegido. “Los trabajadores sostenemos que hay que proteger al trabajador contra el despido.

La OIT establece que el despido está prohibido si no es con causa justificada desde el año 1982, y Uruguay todavía no reglamentó dicho Convenio. En referencia a los créditos laborales -Convenio 173 de la OIT- nuestro país aún no los garantiza y los trabajadores uruguayos estamos generando derecho al despido virtualmente, pero si una empresa despide a un trabajador con 30 años de trabajo, y dicha empresa está insolvente jamás cobrará el despido. Esa misma empresa puede tener créditos hipotecarios y de su remate el trabajador no cobrará nada”.

“Desde el punto de vista ético sería más digno proteger el crédito laboral que el hipotecario, porque el más perjudicado en una situación de cierre siempre es el trabajador. Hay que seguir avanzando, el salario mínimo sigue siendo insuficiente, la informalidad a pesar de ser la más baja de AL también es importante. Mucho se mejoró pero no se puede vivir hoy con 12 mil pesos de sueldo y es precisamente en este punto en que debemos seguir haciendo un esfuerzo” agregó.

Afirma que no está agotada la agenda de derechos sociales y laborales, y aunque reconoce los avances, afirma también que los riesgos están sobre la mesa.

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Nota Este articulo fue publicado en el Diario República el 27 de noviembre de 2017.